Todo el mundo se prepara para Nochevieja. Casi nadie se prepara para San Juan, y sin embargo la noche del 23 de junio es, en muchas zonas de España, tan ruidosa como la del 31 de diciembre. Con un agravante: en verano hay ventanas abiertas, la gente está en la calle y las fiestas se alargan durante semanas.
El verano español tiene más pólvora de la que parece
Entre junio y septiembre se acumulan:
- San Juan (23 de junio): hogueras y petardos en toda la costa mediterránea, Galicia, Alicante y buena parte del país
- Fiestas patronales de julio, agosto y septiembre, con castillos de fuegos artificiales prácticamente cada fin de semana en algún pueblo
- Correfocs en Cataluña y la Comunidad Valenciana
- Verbenas con música alta hasta la madrugada
- Encierros y festejos taurinos con cohetes de aviso
Si vives en un pueblo o en la costa, es muy probable que tu perro pase varios fines de semana del verano en tensión.
Los tres problemas específicos del verano
1. Las ventanas abiertas
En invierno cierras y ya está. En julio, con 30 grados por la noche, cerrar la casa no siempre es viable. Eso significa que el aislamiento acústico que sí puedes conseguir en Nochevieja aquí no lo tienes.
Soluciones parciales: usar ventilador o aire acondicionado para poder cerrar al menos la habitación del perro, elegir la estancia que dé a patio interior, y compensar con más ruido de fondo del que usarías en invierno.
2. El calor suma estrés
Un perro asustado jadea. Un perro con calor también jadea. Cuando se juntan las dos cosas, el riesgo real aumenta, sobre todo en razas braquicéfalas (bulldogs, carlinos, boxers) y en perros mayores o con problemas cardíacos.
Ten agua fresca siempre disponible y vigila que el jadeo no pase de nervioso a preocupante: encías muy rojas, salivación espesa, desorientación o tambaleo son señales de urgencia veterinaria.
3. Pilla desprevenido
El calendario de fiestas patronales no lo conoce nadie de memoria. Muchos dueños se enteran de que hay castillo cuando ya está sonando.
La solución es de lo más aburrida y de lo más eficaz: búscalo en la web de tu ayuntamiento a principios de junio y apúntalo en el calendario del móvil con aviso el día antes. Cinco minutos de gestión te ahorran todo el verano de sustos.
La noche de San Juan, paso a paso
Por la mañana: paseo largo, aprovechando las horas frescas. Que llegue cansado y con todo hecho.
Por la tarde: cena temprano. A partir de las siete ya hay petardos sueltos en muchas zonas.
Antes del anochecer: monta el refugio. Habitación interior, ventilada o con aire, persiana bajada, agua, su cama y ruido de fondo ya puesto.
Cuidado especial con la playa. Si vives en la costa, ni se te ocurra bajar con el perro a la hoguera. Hay fuego, multitudes, petardos a ras de suelo y arena caliente. Es de los peores sitios donde puede estar un perro esa noche.
Revisa las salidas. En verano las terrazas, ventanas y puertas de jardín están abiertas. Es la vía de escape más habitual y por eso San Juan compite con Nochevieja en número de perros perdidos.
Durante la noche: quédate con él. Comportáte con normalidad, déjale elegir dónde esconderse y no le fuerces a salir de donde se meta. El plan completo, por si quieres repasarlo, está en cómo calmar a un perro con los petardos.
Sobre el protector auditivo en verano
Un protector auditivo acolchado ayuda a amortiguar los estallidos, pero en verano hay que usarlo con más criterio que en invierno: cubre las orejas y añade algo de abrigo en una zona sensible. Con calor, conviene ponerlo solo en los tramos más ruidosos, en una habitación fresca, y quitárselo en cuanto pase lo peor.
Y como siempre: habituándolo antes, en días tranquilos. Nunca estrenando la misma noche. En la guía de protección auditiva tienes cómo medir la talla y un plan de habituación de cuatro días.
Al día siguiente
Paseo tarde y con correa corta. Las calles y las playas amanecen llenas de restos de petardos, cristales y brasas mal apagadas. Cuidado especialmente con los restos de hogueras en la arena, que pueden seguir calientes horas después.
Aprovecha el verano para trabajar de cara a diciembre
Esto es lo más útil que te puedes llevar de este artículo. Julio y agosto, entre fiesta y fiesta, son buenos meses para hacer desensibilización con calma: tienes más tiempo libre, más luz y ninguna prisa.
Un perro al que se le trabaja el miedo en verano llega a Nochevieja en condiciones muy distintas a uno que empieza el 20 de diciembre. Es la diferencia entre cinco meses de trabajo progresivo y diez días de urgencia.
Lo esencial
El verano español tiene tanta pólvora como el invierno, pero con ventanas abiertas, calor añadido y menos anticipación. Consulta el calendario de fiestas de tu municipio en junio, prepara una habitación fresca y aislada como refugio, extrema el cuidado con las salidas de casa y usa estos meses para trabajar el miedo con tiempo.